A veces los pensamientos juegan con nuestra mente, y ya no sabemos si todo lo que todo nos rodea es real o no… como lo expresa Jean Franco en su siguiente texto:

Es una tarde gris, aunque el cielo se viste de un azul hermoso y el sol brilla más que nunca, soy víctima de un asesino serial inclemente, un ser que nadie imagina al leer esta crónica. Soy víctima de mi propia mente asesina, mi propia mente me que consume lento y me obliga a pensar ideas impensables. El subconsciente resulta ser el peor criminal de la historia, he decidido llamarle Témpano; no es que tenga alguna enfermedad mental, mucho menos sufro de crisis de bipolaridad, simplemente el subconsciente se manifiesta en mi pensamiento consciente tan frío e inmutable como un témpano en medio del océano Ártico.

doble personalidad
  

Sentado de noche en el risco de un acantilado pretendiendo acabar ya de una vez con este sufrimiento, apareció el frío y seco hielo flotante, con su voz aún más fría, su traje y su sombrero de copa, con su pensamiento para que desistiera al hecho de lanzarme por el acantilado y al mismo tiempo me hacía analizar lo poco que valgo.

—Hazlo, ya qué, no importa nada mas, ¿o sí? —su pregunta me hacía dudar de mis ganas de acabar con todo—. Pero si lo haces, ¿dónde quedará tu casa, tu trabajo, tu familia, tu hijo que te ve como modelo a seguir?

Todas esas consideraciones me hacían dudar, pero a la vez me daban calma porque aún tenía una buena vida.

—¿Por qué existes? —le preguntaba yo sin obtener respuesta alguna, sólo aparecía cuando menos lo necesitaba, ¿o quizás cuando más lo hacía?

doble personalidad

Me fui de ese lugar, encendí un cigarrillo y me puse a pensar en otra cosa. Al seguir caminando sentí las pisadas de alguien detrás de mí, parecían unos zapatos elegantes y costosos, preferí no voltear y seguir con mi camino, acelerando un poco el  paso. Su sombra se hacía más grande y parecía tener un sombrero de copa. ¿Será él? Me pregunté a mí mismo. Sentí que se colocó a mi lado y me ofreció un extraño cigarrillo, justo se estaba terminando el mío, lo tome sin dudarlo, lo necesitaba, sonrió y me dijo.

—Bonitas estrellas, ¿no?

Me quedé en silencio y asentí con la cabeza y un pequeño sonido de aprobación con mi boca… Me ofreció fuego, pero preferí encenderlo con el mío. Caminamos un largo tramo en silencio, la calle parecía interminable, yo estaba esperando a que él dijera algo mientras pensaba.

mente

Nunca lo había visto en carne y hueso, su traje parece más reluciente y su rostro más tenebroso que como se muestra en mi cabeza. Rasgó su garganta y empezó a hablar.

—Le ganamos una vez más —dijo, yo seguía callado observando el humo del cigarrillo—. A la muerte me refiero —sonrió y yo lo miré un poco asustado.  

—¿A qué te refieres? —pregunté.

—A que una vez más te mantuve con vida –respondió alardeando.

—¿Te crees más poderoso que la muerte? —pregunté de nuevo pero menos temeroso. 

—Aún no has entendido, humano —respondió en un instante, yo ya estaba al final de la calle hablando solo.

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En la esquina había un indigente, riéndose de mí y me llamó loco drogadicto. Me pareció extraño porque si siempre estuvo ahí seguro vio al psicópata que estuvo a mi lado todo el camino hasta llegar ahí. No le hice caso y seguí el camino a casa. Al llegar todos estaban dormidos, no había ni un ruido, sólo el de una gota que saltaba desde el grifo al lavamanos. Yo seguía pensando en ese primer encuentro personal con témpano, aquel elegante hombre que su apariencia discordaba con su pensamiento manipulador. Me parecía extraño que no haya aparecido de nuevo, aunque sea su voz en mi pensamiento  consciente, decidí irme a dormir y dejar pasar el incidente.

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¿Alguna vez te has preguntado qué significa tu signo zodiacal según una importante escritora? Estas son las frases de Virginia Woolf que definirán tu signo.

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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Jared Tyler.

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Fuente: Cultura Colectiva