Uno de los grandes problemas de la actualidad reside en la educación. Este es un problema que no solo afecta a los padres y profesores, sino a los estados. La educación es la base para el futuro. Desde pequeños, los niños van a asimilar conceptos y crear estructuras mentales que determinarán el divagar de sus pasos y la toma de decisiones. Algunos padres, ante el fracaso de la educación optan por una educación alternativa. ¿Es esta una mala opción?
En el contexto europeo, el referente en educación viene siendo, desde hace años, Finlandia. Este país, consigue año tras año los mejores índices a nivel de educación pero, aun así, su gobierno ha cambiado el modelo educativo por completo, dando más libertad tanto a niños como a profesores a la hora de elegir qué estudiar y cuándo.
El resto de países, tomando como referente a Finlandia, van realizando cambios que intentan copiar su modelo. Esta práctica, en lugar de ser beneficiosa, da peores resultados debido a la falta de similitudes entre el contexto existente en Finlandia y el de los países en los que se intenta exportar su modelo.
La escuela de mi niñez
Recuerdo que, cuando realizaba la primaria en el colegio, en un aula donde no llegábamos a veinte niños juntando dos cursos, el profesor estaba en el estrado contándonos lo que debíamos de memorizar. Mis compañeros y yo, mientras tanto, sentados sillas milimétricamente ordenadas por filas, nos pasábamos papeles en los que escrito estaba el tremendo aburrimiento que sentíamos y una pregunta, qué forma de dolor sería más creíble con tal de salir cinco minutos antes al patio.

Pero esta diversión no duraba demasiado, cuando el profesor se percataba, el castigo era inmediato e igual nos quedábamos sin el ansiado recreo. Volviendo a hacer reflexión de esos tiempos, lo que realmente aprendíamos era que nosotros no somos nadie. Solo somos individuos que tenemos que obedecer y que la verdad la tienen los que nos daban clase. Todo lo que ellos dijeran era lo correcto y pocas aportaciones podíamos hacer nosotros.
“Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho”-Paulo Freire- Compartir
Pocas materias se libraban de este análisis, incluso con el devenir de los años, aunque si he de salvar a alguna, filosofía y ética se llevan el premio. En estas clases siempre nos enseñaban a analizar nuestras emociones, a leer tranquilamente comprendiendo lo que leíamos, a ser críticos y no aceptar las verdades dadas. Ahora, quieren acabar con las clases de filosofía.
Educación emocional
Y es que ya lo decía Foucault, los orígenes de la educación actual se encuentran en la tradición judeo-cristiana. Esta tradición proclama valores como la obediencia y el sacrificio. Si las antiguas escuelas, al menos en España, se dedicaban a crear curas y militares, en la actualidad no varían mucho. En lugar de curas y militares, de las escuelas salen banqueros e ingenieros.
Es dicho que Albert Einstein no obtuvo grandes resultados académicos en matemáticas cuando era un niño. Desconozco la veracidad de esta afirmación pero, más allá de la inventiva del hecho, la verdad es que la educación falla a la hora de moldear personas libres e independientes. En las ocasiones en las que algo va mal y siento que el mundo se acaba siempre me acuerdo de las clases de ética, en ellas teníamos que escribir acontecimientos de nuestra vida e interpretar qué emociones y sentimientos sentíamos, por qué y cómo estos controlaban influían en cómo nos comportábamos.

Ahora lo llaman inteligencia emocional y la gente se aprieta el cinturón para que le enseñen aquello que la educación no fue capaz de darles. Pero no todo es pesimismo. Si bien la educación a nivel mundial es muy similar, existen pequeños reductos donde no es así, como aquella aldea de aquellos intrépidos galos. Hay lugares en el mundo donde la educación es diferente y se centra en educar personas antes o mientras genera buenos profesionales.
Educación alternativa
Un ejemplo de educación alternativa lo encontramos en la agrosofía. Esta forma de vida está en comunión con la tierra y el medio ambiente y los niños que se crían bajo estos preceptos no van a la escuela, al menos, hasta los diez años. En este tipo de educación alternativa, estos niños no aprenden a leer ni escribir hasta tarde. Sin embargo, aprenden a vivir y trabajar en consonancia con la tierra. Puede parecer que un niño de diez años que no sepa leer es un fracaso, pero a los quince años nadie notaría la diferencia.
Estos niños, antes de ir a la escuela ya cuentan con valores como la solidaridad, saben ser autosuficientes y tienen una visión crítica de la vida. Al final, la educación es una escala de prioridades, ¿qué importa más: que mi hijo conozca las capitales de todos los países del mundo o que pueda ir a otro país y respetar las diferentes culturas sabiendo valorar lo que ofrecen? ¿Qué es mejor, saber regular las emociones o atiborrarse a pastillas conociendo todos los componentes que estas contienen?

Pensando en ejemplos de la actualidad se me viene a la cabeza la reciente huelga de los estibadores en España. Ningún otro sector se unió en su apoyo, la gente los criticaba porque “ya cobraban demasiado” y, al final, no hay final. Cuando consiguieron lo que querían o, al menos, una parte, dejaron de salir en las noticias. No interesa que se sepa que si defiendes los derechos que te han robado, los puedes recuperar.
¿Cómo habría sido si hubiéramos tenido otra educación, si hubiéramos crecido bajo el paraguas de una educación alternativa? Si entre nuestros valores estuviera la solidaridad quizás nos hubiéramos unido a ellos. Si tuviéramos un pensamiento crítico y curioso quizás hubiéramos entendido su protesta, quizás nos hubiéramos enterado de cómo acabó todo, quizás nos hubieran aportado ideas de cómo mejorar nuestra situación, quizás nos hubieran ayudado con su experiencia, quizás…, pero no. Solo nos enseñaron a escuchar, creer y obedecer sin rechistar.
“Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí”-Martin Niemöller- Compartir
La educación en la ficción
Estas reflexiones las encontré visionando una película, que si bien no contó con muchos seguidores en su estreno, no creo que deje a nadie indiferente. Hablo de “Captain fantastic”, la historia de un matrimonio que abandona la civilización para criar a sus hijos en un bosque, una forma como otra cualquiera de educación alternativa. El resultado, niños que cualquier padre desearía. Niños críticos con la vida, con opiniones propias (que no provienen de la televisión) y con un instinto de supervivencia impresionante.
Por supuesto los niños tienen carencias. La principal y más acusada es la falta de interacción con pares. La falta de contacto con otras personas fuera de su utopía. Si bien es solo una película hollywoodiense que busca hacer taquilla, quizás el debate sobre los beneficios de otro modelo de educación alternativa, centrado en otras prioridades, debería estar al orden del día.

Si queremos niños creativos, propongamos una educación que valore la creatividad

¿Por qué se valora la creatividad si esta no se potencia? Quizás porque vivimos en una sociedad contradictoria que frustra nuestros sueños. Ver más »

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Fuente: lamenteesmaravillosa