Las despedidas también son un poema, como el que te presentamos de Claudia G. Roldán:

No sé si es un sueño,

no sé dónde estoy

ni a dónde voy o de dónde vengo.

Sé que del mar de personas que hay en la ciudad

Naciste tú… nací yo…

Sé que llegaste a mi vida como una vieja botella de vino,

un poco roto, un poco avinagrado,

los restos de lo que algún día fuiste.

reflejo


Sé que te veo y te he perdido, quería dedicar unas últimas palabras

a lo que pudimos ser y jamás seremos,

dedicarlas al hubiera de una felicidad que se escapó,

como Peter Pan y su Nunca Jamás.

Tú y tus apestosas buenas intenciones, que en intenciones se quedaron,

en palabras vacías que jamás se hicieron realidad.

Amarte hubiera significado una aventura o el peor de los desastres,

jamás sabré, jamás sabrás.

Tal vez eras sueño, ¿verdad?  

olvidar


 Sé que a donde voy tu recuerdo me atormenta,

que está sentado en una esquina cual prostituta,

esperando la oportunidad de retozar en el placer de mi desdicha.

Mi mente jamás está en blanco, siempre quedas tú.

¿Estaré perdiendo la razón?

No, sólo a ti, pero no importa…

Nunca Jamás es hermosa en esta época del año.

Y esto es sólo un sueño,

es hora de despertar.

dejar ir

**

Libérate de mí, libérame de ti, libérame contigo… el amor es tan confuso que nos provoca distintos sentimientos a la vez pero aunque queramos, no podemos librarnos de él. 

**

Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Julie de Waroquier.

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Fuente: Cultura Colectiva