La música nos rodea e inunda, nos hace emocionarnos, nos hace viajar en el tiempo, nos da fuerzas o nos llena en momentos de paz. La música se encuentra en cualquier parte, en cada sonido, en cada ritmo y en cada voz. Pero, ¿qué le ocurre realmente a nuestro cerebro cuando escuchamos una melodía? Por ejemplo, con la música conseguimos activar los dos hemisferios del cerebro y crear más conexiones entre ellos.

El cerebro humano consta, como hemos expuesto antes, de dos hemisferios. El hemisferio izquierdo se encarga de la parte más lógica, el razonamiento, los números, el lenguaje etc. Por otro lado, el hemisferio izquierdo gestiona las funciones más intuitivas, imaginativas y creativas.
Desde que nacemos ya existen sonidos que ayudan al desarrollo de nuestro cerebro. El bebé puede reconocer incluso la voz de su madre antes que cualquier otro sonido. Piensa que el oído es uno de los primeros sentidos que se desarrolla en los neonatos.
¿Que ocurre cuando escuchamos música? La parte derecha de nuestro cerebro nos hará imaginar y dejar volar nuestras emociones y la parte izquierda se activará analizando las obras y haciendo hincapié en la parte más racional, como por ejemplo el sentido de la letra, figuras musicales, ritmos…

Beneficios de aprender música

La plasticidad del cerebro en la infancia es enorme y con la música se consigue que se activen ambas partes del cerebro y los hemisferios creen más conexiones. Algo que los adultos también podemos trabajar. En este sentido, aunque los cambios ocurran de forma menos pronunciada y más lenta (nuestra plasticidad neuronal es menor) también conseguiremos enriquecer la arquitectura de nuestro cerebro.

Algunos de los beneficios que podemos obtener del aprendizaje musical relacionados con el hemisferio izquierdo de nuestro cerebro:

  • Mejorar la memoria.
  • La motricidad fina o gruesa dependiendo del tipo de instrumento que toquemos.
  • El ritmo.
  • Coordinación corporal.

Si por el contrario nos fijamos en la parte derecha, algunas de las mejoras que podemos serían:

  • Desarrollar la imaginación.
  • La creatividad.
  • La armonía.

Si nos centramos en el plano de las emociones también podremos cambiarlas según qué parte del cerebro se active. ¿Y cómo podemos ayudarnos con la música entonces en el plano social? Si conseguimos activar emociones que unan o promuevan la empatía para acercarnos a los demás conseguiremos que nuestro cerebro cree nuevas conexiones y nuevas rutas, activando con las melodías nuevas emociones.

“La música puede cambiar las tasas metabólicas, aumentar o disminuir la presión arterial, los niveles de energía y la digestión de manera positiva o negativa dependiendo del tipo de música. La música puede aumentar la secreción de endorfinas por el cerebro y de esta manera producir placer así como relajación” -Julius Portnoy-

Música y emociones





“Se oye una canción, que hace suspirar, y habla al corazón de una sensación, grande como el mar. Algo entre los dos cambia sin querer, nace una ilusión, tiemblan de emoción…” (Fragmento de la canción de la película “Bella y bestia”). Es extraordinario que todas estas emociones aquí descritas se puedan activar con tan solo un sentido, el oído.
Podemos escuchar una música y relajarnos, al igual que oímos una melodía que puede activarnos o ponernos de buen humor o hacernos cargar pilas. ¿Cómo podemos aprovechar al máximo las posibilidades que nos da la música?

“La música instrumental, cuando es utilizada correctamente, es muy directa y extremadamente exacta en describir incluso emociones humanas más sutiles”.
-Yanni-

Cada música tiene la capacidad de activar una emoción. La musicoterapia es un ejemplo de todo lo que hemos expuesto. Se trata de utilizar la música y todos sus elementos en beneficio propio; teniendo en cuenta que cada uno tendríamos que elegir el nuestro.





La musicoterapia nos permite desenvolvernos en un contexto nuevo, conocernos a través de la música y explorar emociones que a veces nos acompañan como melodía de fondo, sin llamar la atención de nuestra consciencia.
Piensa que podemos comunicarnos de una forma distinta (con o sin lenguaje), mejorar las relaciones, el movimiento, la organización, dejarse llevar y liberarse para explorar un mundo nuevo con los ojos cerrados. Todo ello para mejorar la integración hemisférica y el bienestar personal. Entonces te propongo… ¿le damos al play y nos dejamos sentir? Atrévete a descubrirte y a volar con la música.

Musicoterapia: al ritmo de la felicidad

La musicoterapia influye de forma directa en nuestro cerebro, produciendo efectos en el estado anímico e influyendo en un sinfín de aspectos psicológicos. Ver más »

 

Fuente: lamenteesmaravillosa