¿Sabías que enfadarte y sacar la rabia puede salvarte la vida?

Una situación que nos altera, genera una emoción que, por ejemplo, puede ser rabia y la rabia es una emoción, ni es buena ni es mala, tan sólo genera unas sensaciones físicas; una energía que si liberamos de una forma sana, puede tener grandes beneficios para nuestra salud mental, emocional y física.

Estos enfados se hacen dañinos cuando los proyectamos hacia otra persona, los reprimimos, o los alargamos en el tiempo con pizcas de rencor. Tenemos la creencia de que si reprimimos las cosas se olvidan, sin embargo, una emoción se potencia cuando se esconde, porque esa energía necesita salir de alguna manera.

“Si la proyectamos en los demás, veremos que todo el mundo hace cosas horribles, jugaremos a la culpabilidad, al victimismo e incluso con una agresividad peligrosa”.

Si la reprimimos, poco a poco se va haciendo una bola que tarde o temprano entrará en erupción y se llevará por delante a todo lo que encuentre, diciendo y haciendo cosas que no siente, lo que conocemos como “explotar” y si la alargamos en el tiempo, lo más común es que nuestra vida comience a cambiar, amigos, pareja, trabajo, etcétera, y empezará a llegar gente que también guarda la rabia en el tiempo en forma de rencor. Un aspecto común a esa práctica, es que el cuerpo, tarde o temprano, revela la necesidad de ver qué ocurre con la rabia por medio de algún síntoma.

Cuando hablamos de expresar la rabia de una forma sana, no tiene por que haber gritos o insultos, la rabia como hemos visto es energía, podemos recolocar esa energía para transformar. Podemos sentirnos enfadados porque un amigo no nos devuelve un libro que le dejamos y usar esa energía para llamarlo y atrevernos a pedírselo, es decir, usar la energía que produce esta sensación para pasar a través del miedo y hacer lo que sentimos.

Una vez que la rabia es expresada y la energía es disuelta, nuestra mente debe dejar ir el conflicto, porque sino estaríamos entrando de nuevo en el rencor, muchas parejas, por ejemplo.

Expresan sus enfados pero no sueltan lo que sucedió, y en la siguiente discusión lanzamos todo lo ya pasado haciendo una bola enorme de problemas, es importante expresar y soltar.

Realmente la represión de los enfados viene del miedo y de lo que creemos que es “socialmente correcto“, por eso la forma de expresarlo sin hacernos daño es conociéndonos a nosotros mismos. Es importante realizar una introspección y conocer hasta donde podemos llegar. Algunas personas podrán sacar el enfado como en el ejemplo del libro, pero a lo mejor otras lo sienten mucho más profundo y necesitan otros medios para sacar el enfado. Algunos de ellos pueden ser:

Deporte: El deporte, sobretodo el cardiovascular, como correr, mueve mucha energía. Tras el ejercicio el enfado baja considerablemente y la posibilidad de conversar se hace mucha más visible.

Escribir: Escribir y soltar absolutamente todo en una carta y luego leerla en alto como diciéndosela a la persona o colocando una foto suya en frente, es otra forma de sacar esa energía.

Llorar: Las lágrimas limpian la cara y el alma, unas lágrimas a tiempo pueden liberar mucha energía enjaulada.

Meditar: Centrarte en ti mismo, en la respiración y bajando las revoluciones de la mente, hace que todo se mueva más “lento”, lo que te da espacio para recolocar esa energía.

“Lo que intentamos con todo esto es no llegar al punto de explotar y arrasar con todo, subrayo que tal vez lo más importante para no llegar a ese límite es conocernos a nosotros mismos”.

La explosión, aunque liberadora, es muy agresiva e incluso dañina tanto para el que explota como para el mundo, una persona que no saca las emociones de rabia siempre va a ser complaciente, convirtiéndose en una bomba de relojería, y cuando llegue a su máximo explotará sacando toda la energía de golpe, entrando en un estado de descontrol e impredecible.

Si al principio te cuesta no explotar, intenta respirar, aléjate y en un poco de soledad o con algún amigo con quien puedas hablar, expresa, respira y drena esa energía. Cuando te calmes un poco reflexiona: ¿Crees que merece la pena este enfado? Se sincero y aprende a expresarte y decir aquello que te molesta, pero atención, no es lo mismo:

Fuera: “Pareces estúpido diciendo esas cosas, no entiendo como puede ser así”

Dentro: “Me enfada tu actitud y me da rabia escuchar esas palabras”

Empieza poco a poco y no te castigues si explotas alguna vez, sencillamente aprende de esto, porque significa que no has estado expresándote en algún aspecto, pero recuerda que la solución nunca es ignorar el problema.

“La salida siempre está dentro”.

Autor: Terapeuta Héctor Ibáñez.

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Fuente: memoria emocional