Te presentamos un poema de Karen Márquez en el que se aborda la corporalidad y el misticismo:

En las noches cuando las lechuzas trepan en el silencio y cantan. Los cenzontles me atraviesan el oído desde los sueños que me sacuden despierta. Me han nacido dos alas de fuego para reconocer mis ángeles y mis demonios. La evolución deberá ser continua para evocar la plena existencia de mi alma ausente. De un grito se rompe la oscuridad de la luz para abrir un puente infinito. Se escurre la certeza de haber tocado sus manos de hielo hasta llegar a la impureza que desea volarse la memoria. Salpicar de nuevos recuerdos mi consciencia. Yo también he sembrado a mi padre en el vientre de la tierra. Voy a esparcir por el mundo la brisa de las palabras que cantaré, arrojándolas al viento sobre el linaje de las olas. Florecerá su sangre como una cascada de pétalos dorados. Es brío la palabra para asir garganta. Nacerán árboles de raíces resonantes. Su sombra será del tamaño de todas las aves del mundo. Yo entraré al albor danzando cubierta de plumaje transparente. Comeré mi carne y cada que extirpe una parte de mi cuerpo nacerá un ojo. Comeré mis ojos y descubriré una senda sensorial como jamás haya imaginado.

Comeré mi carne y cada que extirpe una parte de mi cuerpo nacerá un ojo

No será ya necesario invocarte en mis sueños porque nuestro lenguaje será telepatía. Cuando uno de los dos esté dormido vendrá el cenzontle y me dirá: soatzin queman ticonitas tonatiuh ica moyolo xionpaqui. Cantaré en lo más profundo de la noche cantaré. Junto a los alebrijes que te cuidan cantaré. Porque si hemos de reconocer la materialidad también hemos de nombrar la muerte. Las flores se incendian en las olas del tiempo hacia la luz de un sol eléctrico. Así trazamos los nuevos símbolos que emergen de los mares. Las olas hablan porque no hay dolor. Tus fotografías se alejan en un océano oscuro y una orquesta muda incendia las imágenes transitorias de la existencia. Caen cientos de pedacitos como una lluvia de cenizas. Los peces muertos vienen desde el norte respirando el rayo rojo más intenso. Es el lado de la luz que los enciende como una verdad que estalla desde otra galaxia. Donde naciste por primera vez.

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Del libro Sensorama.

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La ilustración que acompaña al texto pertenece a Cendrine Rovini.

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Fuente: Cultura Colectiva