mujer tierra y raíces foto de viki kollerová

Hoy, entre el ruido saltó una voz. Me gritó desde adentro e inmediatamente todo se paralizó; el tiempo y mi propio movimiento se suspendieron y mi corazón habló. Al principio no reconocí su voz, pero de pronto las palabras se hicieron claras.
Escuché risas y reclamos, llegaron pasados inconclusos y amistades olvidadas; cartas, letras en cuadernos viejos, libros empolvados y las caras de algunas personas a quienes ya no veo más.

Fue un instante mágico en el que toda mi energía se conectó con el universo de memorias y vacíos que se venían acumulando dentro de mí. Fue la manera en la que mi cuerpo me dijo basta. Y paré. Y callé. Y me azoté.

Sin saberlo, me había cansado de huir por el pánico a romperme, pero entonces me quebré y cosas empezaron a colarse en mi interior por esas pequeñas ranuras desconocidas. Memorias, palabras, dolores, soledades, miedos, aventuras; distancias, despedidas, colores, sombras, bienvenidas, ataduras y toda clase de historias que alguna vez quedaron encapsuladas volvieron a vibrar en mí.

Entonces entendí que ya había pasado mucho tiempo desde la última vez que sonreí con el alma, que llevaba varios años sumergida en lo fugaz y que dejé de creer en algunas cosas que antes me maravillaban de la vida. Me volví una mujer seca y fría, precavida y cuidadosa, desconfiada y prejuiciosa, crítica y hasta falsa en ciertas facetas.

mujer precipicio foto de viki kollerová

Mis ojos empezaron a temblar y entonces regresé a mi cuerpo y caminé al rincón solitario en donde suelo encontrar respuestas. Empecé a escribir sobre el miedo y la incertidumbre de estar en un lugar perdida. Yo creía estar en donde podía amar, compartir, crecer. Pero desde aquí, ese lugar se redujo a un punto casi invisible y sombrío.

Todo sigue pasando frente a mis ojos y yo me mantengo quieta y reflexiva. De repente lloro, pero también sonrío; no tengo ganas de ser dura conmigo ni preguntarme ni dudar. Con el simple hecho de existir me basta ahora, porque desde aquí y con esta vista maravillosa puedo empezar otra vez.

Estas líneas son para nunca olvidar el lugar en el que estoy y del que mañana partiré con la fuerza que vine a buscar.

Vuelvo a ver mi piel pálida y suave, poco a poco recupero la luz. Recupero el aroma de las flores de los jardines que abandoné y que hoy celebran mi regreso.

Vida, he vuelto, aquí estoy. No me abandoné, empecé a buscarme y me estoy encontrando.

Es bueno saber y aceptar que a pesar de ser llamada loca y tonta, has aceptado vivir contigo misma pase lo que pase, y que no hay nada más importante que eso. 

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Las fotografías que ilustran el texto pertenecen a la artista Viki Kollerová, conoce más sobre su trabajo en su página oficial. 

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Fuente: Cultura Colectiva