Piensen en la carrera universitaria que han estudiado o que sus hijos o amigos han estudiado y piense en las personas más importantes dentro de esos campos de conocimiento. ¿Son hombres? ¿Son blancos? ¿Son de clase media-alta? ¿Son occidentales? Posiblemente su respuesta a todas esas preguntas sea “sí”. Allá por los años 70, desde Sudamérica, surgió un movimiento conocido como filosofía para la liberación que planteaba cambiar las respuestas a esas preguntas.
¿Tienen las personas que no cumplen los anteriores requisitos unas capacidades mentales inferiores? ¿Acaso los estudios de una mujer negra, pobre y africana son menos dignos de estudiarse? Si tu respuesta a estas preguntas es negativa, estás en lo cierto, pero, entonces, ¿porqué más del 90% de lo que se estudia viene de hombres blancos de clase media-alta y occidentales?
Desde hace mucho tiempo, cuando Colón se topó con América, desde que se quemaba a mujeres en Europa bajo acusación de brujería y desde que los europeos colonizaron el resto del mundo, se ha producido un epistemicidio: la destrucción del conocimiento marginal que no surge desde las fuentes que controlan el poder.
La quema de brujas
¿De verdad alguien piensa que se quemaban brujas que tenían poderes sobrenaturales? Se asesinaba a mujeres que tenían conocimientos distintos a los que en ese momento tenía la iglesia cristiana, que era la que ostentaba el poder. Se quemaba a las mujeres que usaban plantas para curar, a las que contaban historias antiguas y a las que no respetaban los cánones de la iglesia.

Estas matanzas no solo acababan con la vida de las personas, también acababan con las ideas y el conocimiento generado durante generaciones. Mediante el fuego de estas hogueras se acabó con mitos, cuentos, tradiciones, remedios y, en fin, con la cultura previa.
“La investigación social está al servicio de la ideología dominante”-Michel Foucault- Compartir
Al igual que con la quema de brujas, el colonialismo y la matanza de nativos que se produjo con la llegada a América por parte de Colón han sido otros epistemicidios realizados por los hombres blancos de clase media-alta y occidentales. Otro ejemplo se sitúa en España, la llamada reconquista que acabó con la expulsión de judíos y musulmanes -o con su conversión- también fue un epistemicidio.
Uno de los conocimientos que se perdió fueron las obras de filosofía griegas pues la iglesia las consideraba heréticas y mandó destruirlas. Algunos os preguntaréis cómo pudieron desaparecer los conocimientos de la filosofía griega si en la actualidad están vigentes. Gran parte de la culpa la tienen los árabes, que los rescataron y guardaron de la iglesia católica.
La filosofía para la liberación
Todos estos y más epistemicidios han contribuido a que la mayoría del conocimiento provenga de los hombres blancos de clase media-alta y occidentales, a lo que también habría que añadir otra condición, heterosexuales. Ante esta situación, un grupo de filósofos latinoamericanos propuso la filosofía de la liberación. Esta propone la mediación de las ciencias humanas y el uso del método analítico.
La mediación de las ciencias humanas consiste en realizar un análisis crítico sobre los conocimientos establecidos que permita situarlos históricamente, geográficamente y culturalmente. Por su parte, el método analéctico plantea ir más allá de la totalidad y encontrarse con el “otro”. Ese otro es el excluido, el pobre, el explotado, el bárbaro, etc. Es aquel cuyos conocimientos son minusvalorados y no se tienen en cuenta.
“Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres”-Papa Francisco- Compartir
Si bien la filosofía de la liberación proponía que las contribuciones académicas de las ciencias sociales debían realizarse desde la perspectiva de los explotados, en la actualidad se dice que debe tomarse la perspectiva de los excluidos. La práctica de esta filosofía se puede encontrar en uno de los referentes para la iglesia en la actualidad, el Papa Francisco.

Conocer el conocimiento que producen aquellos que se encuentra fuera del poder dominante, comprender quiénes son y cómo ven el mundo puede ayudarnos a resolver muchos problemas. Un ejemplo lo tenemos en la ecología. En los últimos años se ha tomado mayor conciencia del daño que estamos causando al medio ambiente y se han realizado propuestas y reuniones para buscar soluciones.
Por desgracia, en la mayoría de estas reuniones no se tienen en cuenta las opiniones de los indígenas, los cuales llevan generaciones luchando por mantener el medio ambiente. El que tengan mayor experiencia y conocimiento en este campo no parece ser suficiente para tenerlos en cuenta.
Quizás, una de las disparatadas frases del personaje de dibujos animados Homer J. Simpson sería más veraz con estos añadidos: “Soy un hombre blanco, de edad entre los 18 y los 49 (de clase media-alta, heterosexual y occidental) y todo el mundo me hace caso por estúpidas que sean mis propuestas”.
Hacia la liberación personalLlega un momento en la vida, donde es importante salir del armario que cada persona se tiene autoimpuesto, no hacia su identidad sexual,… Ver más »
La entrada Filosofía para la liberación aparece primero en La Mente es Maravillosa.
Fuente: lamenteesmaravillosa