El amor a veces es cuestión de destino o de incertidumbre, como lo narra Noelia Vazquez en el siguiente relato breve:

Esa tarde; con la lluvia y los adoquines, las casas de colores y el lejano sonido del río que va y viene. La ciudad se volvió desierta contigo a mi lado y yo nunca he necesitado a nadie que no seas tú.

Capturé, impaciente, tus manos entre las mías, y tu silueta en mis pupilas. Te llevo en cada pie cuando camino, en mis ojos cuando lloro, en mis labios cuando beso, y en mis pensamientos, para cuando te necesito.

irse

Tantas mañanas, todas esas tardes, sumando aquellas noches; no bastan, para contar una historia; no bastan, para caber en una vida. Me extravío dentro de la esencia de lo que fui y lo que seré. Temo al estar sola. Temo no poder separar la noche del día, y la realidad de la fantasía que se esconde es ese recóndito lugar de mi cabeza, donde habita aquel mostruo que me incompleta.

vacía

Y si no regresas este día, esperaré por ti; así sea en agonía, yo esperaré cada día hasta que tus pies traigan tu cuerpo de vuelta. Un poco de nostalgia para mí, otro poco de melancolía para ti.

Aún recuerdo esa tarde, y suspiro por esas noches.

Mi madre dice que la vida es un sube y baja, y que el destino es incierto.

Entonces, mañana me entregaré a la incertidumbre, y caminaré esas calles adoquinadas, pensaré en ti un poco más de lo normal, y le pediré al destino durante toda la noche, que nos vuelva a juntar.

soledad

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No todas las tristezas se provocan desde fuera, hay algunas que se desarrollan en el interior de manera silenciosa que no las percibimos, hasta que todo lo invaden: “Mi corazón es la causa de mi tristeza…”, lee más aquí.

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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Alessio Albi.

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Fuente: Cultura Colectiva