Ya hemos dicho adiós a las vacaciones y sus excesos para enfrentarnos de nuevo a nuestra rutina. Y eso incluye la batalla más temida: ¿qué hago con mi piel después del verano?

Puede que esa vuelta sea fácil. Recuperas tu rutina de cuidados y ¡listo! Pero esa no siempre es la solución. Algunos volvemos con un quebradero de cabeza: ¿cómo puedo tener la piel grasa y seca al mismo tiempo? ¿Eso es lo que llaman piel mixta?

Déjanos darte una respuesta: no y no. En cambio, si puede que tengas dos “problemas” cutáneos a la vez: piel grasa y deshidratada. Pero ¡que no cunda el pánico! No está todo perdido.

¿Cuál es la diferencia entre piel seca y piel deshidratada?

Vamos a empezar por el principio: descubrir qué diferencia hay entre piel seca y piel deshidratada.

En el primer caso, la piel seca, hay una falta en la producción de lípidos que son los que aportan nutrición a la piel.

En cambio, la deshidratación es una condición temporal que indica que nos falta agua. Y, si tenemos en cuenta que nuestra piel está formada en un 64% de agua, la hidratación se convierte en una cuestión muy importante para nuestra salud.

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¿Qué ha producido la deshidratación? ¿Y el culpable de la piel grasa?

Aunque el exceso de sol y calor o el frío pueden ser uno de los causantes de la deshidratación, no son los únicos. Una alergia, el estrés, una dieta desafortunada o productos de belleza que no nos funcionen bien o de baja calidad pueden ser los principales sospechosos.

En cambio, cuando hablamos de piel grasa debemos apuntar principalmente a la genética que juega un papel primordial. Y si tu rutina de belleza no es la adecuada, puedes empeorar la situación.

Como hemos dicho antes, la hidratación es necesaria para la salud cutánea. Cuando la piel no tiene suficiente agua, se defiende de los agentes externos generando más lípidos. Esto se traduce en el tan molesto exceso de sebo.

Este problema es más habitual de lo que pensamos. Muchas personas con piel grasa piensan que se librarán de ese exceso eliminando el paso de la hidratación de su rutina de belleza y centrándose en limpiadores.

Nada más lejos de la realidad: una piel grasa que no se hidrata va a producir más sebo.

 

SOS! ¿Piel grasa y deshidratada?

Antes de buscar una solución, debes descifrar qué tipo de piel tienes. Si tienes partes secas en el rostro que se unen a otras partes más grasas, es normal que empieces a dudar. Pero si, aún sintiendo esa sequedad o descamación, a las horas de lavarte la cara, la notas grasa, se te marcan los poros o ves brillos, seguramente tengas ambos problemas.

Y, como has podido ver, por tener la piel mayoritariamente grasa, no te libras de esta preocupación. En cualquier momento, especialmente con los cambios de tiempo, tu piel puede deshidratarse.

¿Sabías que… Hay varias formas de descubrir si tienes la piel deshidratada? ¡Toma nota!

 La prueba de la turgencia:Estira tus mejillas unos segundos. Si al soltarla, la piel tarda un poco en volver a su sitio es que hay deshidratación. ¡Debería volver de inmediato!

 La prueba de la crema hidratante:Si al aplicar tu crema hidratante notas que no se absorbe bien, puede que tengas un problema de deshidratación. Significa que los poros están bloqueados.

 La prueba de la mirada:Observa bien la parte de debajo de tus ojos. Si ves manchas oscuras o un tono cetrino y apagado, puede ser sinónimo de deshidratación.


La solución a una piel grasa y deshidratada es…

Puede ser una obviedad pero la mejor solución es la hidratación. Empieza por una buena dieta y por beber el agua que tu cuerpo necesita. Después sigue por una rutina de belleza adecuada para tu tipo de piel.

El primer paso es utilizar limpiadores suaves. El objetivo es eliminar las impurezas sin acabar con la barrera natural de tu piel. Y por supuesto, no dejes de lado la hidratación de tu rostro: opta por cremas en textura gel que no obstruyan los poros.

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A continuación te dejamos algunas recomendaciones:

DayWear Matte Anti-Oxidant Moisture Gel de Esteé Lauder (con acción matificante y anti-oxidante).  

Aquasource  Gel de Biotherm (textura suave y ligera) 

–  Sebamed Clear Face Gel Sin Aceites (para pieles con tendencia acnéica)

–  Effaclar Duo de La Roche Posay (para cubrir las imperfecciones). 

Cleanance Mat Emulsión de Avène con acción matificante
 
Al recuperar la hidratación de tu piel notarás que dejas atrás el tono cetrino para lograr uno más luminoso mejorando notablemente tu aspecto. 😉

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Fuente: Nutritienda