Madre territorial, más bien castradora, podría desempeñar un rol idéntico al de un hombre territorial.

Refiere a personalidades muy masculinas, más frecuentemente en hombres. Estos últimos suelen calificarse de territoriales y el gran ciervo dominante es su representación animal arquetípica. Es dueño absoluto en su territorio, donde todos los individuos están a sus órdenes, sobre todo las ciervas, a las que deben cubrir para perpetuar la especie.

Extrapolado al hombre territorial, estas pequeñas ciervas no se permiten llevar su propia vida por temor a las represalias. Por lo pronto, Mónica y Sandrine son dos mujeres de cuarenta y siete años, sin hijos y en apuros en la búsqueda de compañero -un ciervo- en su correspondientes regiones. Ambas trabajan con sus padres territoriales respectivos, una como secretaria en un importante garaje automovilístico y la otra como abogada en un bufete que dirige su padre con mano de hierro. También ambas viven en la casa paterna. Una de la propiedad familiar y la otra, en un piso propiedad de su padre. Ambas se quejan de dos cosas: desórdenes amorosos crónicos y posible encuentro con un ciervo solo se vive a más de doscientos  kilómetros de casa. Es como una castración biológica.

Obviamente una madre territorial, más bien castradora, podría desempeñar un rol idéntico al de un hombre territorial.

Fuente: memoria emocional