2016 nos agotó. Año con año miles de personas en las redes sociales se quejan de la mierda que vivieron ese año, pero suele ser una opinión dividida. Hay quienes les dicen pesimistas, otros que les dan la razón y otros que solamente se exasperan y no saben si eliminar tanta negatividad de sus redes sociales de una vez por todas. Por primera vez parece que los medios de comunicación, la gente, los famosos y el mundo en general aceptan que este año es el peor. Beyoncé fue nominada al Grammy por mejor canción de rock y muchos dicen que con ello el rock murió. Nada más erroneo, la verdadera muerte del rock está asociada a lo natural; a que Lemmy, Bowie, Prince, Cohen y más han partido en los últimos meses y nosotros no podemos sino esperar que no suceda lo mismo con McCartney o Dylan. 

2016

La música es quien ha salido mutilada este año, pero entre tanta oscuridad, hay una luz que se ha filtrado y nos ha regalado grandes obras de arte. Nick Cave y Radiohead sorprendieron con obras maestras que recordaremos por siempre, incluso Greenday con su “Revolution Radio” dejó claro que la edad puede darle un nuevo aire a las bandas. Los listados están saliendo y así como se publican, decepcionan. Muchos parecen estar de acuerdo en que Beyoncé es la reina indiscutible de la música y aunque eso es un tema para otra conversación, existen muchos discos que no han merecido el reconocimiento que merecen. 

Mylko – “Contrast”

Una de esas grandes sorpresas que sin embargo demuestran ese ligero malinchismo que aún vive entre los mexicanos. Hoy Mylko es uno de los actos más codiciados en la escena nacional, pero fue necesario que Pato y Jopa triunfaran en el extranjero para que aquí ganaran el respeto que hoy tienen. “Contrast” es su primer disco y el ritmo es perfecto para una tarde entre amigos como para amenizar un after a las 4 de la mañana.

Dawes – “We´re all Gonna Die”

Pensar en Folk ya no es pensar en Bob Dylan. Desde el inicio de la década pasada bandas como Monsters of Folk, Fleet Foxes, Kings of Convinience y más han hecho del género algo completamente distinto a lo que los 60 nos dejaron. Dawes es una de esas innovaciones. Sus cálidas canciones incorporan el folk y la electrónica que dan como resultado pop de alta calidad perfecto para olvidar tan miserable año. 

Anohni – “Hopelessness”

Anohni tranitó entre sexos hasta encontrar su verdadera identidad. Por eso la comparación entre su antigua banda, Antony and the Johnsons, es innecesaria. Sólo cabe destacar que “Hopelessness” es inicio de una fructífera carrera que atrapará a nuevas generaciones que están libres de los prejuicios del pasado y están listos para celebrar la transición de Anohni. 

Cass McCombs – “Mangy Love” 

En McCombs puedes entender que la nueva forma de hacer música no se trata de ir más rápido, sino de encontrar los elementos armónicos perfectos para hacer el trabajo que quieres. A pesar de que sus canciones llegan a ser un poco flojas, el disco en conjunto resulta ser un tranquilo pero introspectivo trabajo que seguramente mucho retomarán para demostrar cómo es que se produce un disco de calidad. 

Bon Iver – “22, A Million” 

Justin Vernon demostró que lo que tiene que ofrecer no se limita a canciones que lo hacen víctima de chistes sobre hipsters blancos y aburridos. “22, A Million” es el mejor trabajo que ha entregado hasta ahora y si no fuera por discos mucho más comerciales como el de Kanye West, Beyoncé e incluso Radiohead, habría llegado a ser el disco del año para muchos medios dedicados a la música. 

Childish Gambino – “Awaken, My Love!”

Donald Glover continúa demostrando que aunque a millones les dolió, tomó la mejor decisión al salirse de la series “Community” para crecer como rapero. Como Childish Gambino ya había demostrado el talento necesario, mismo que se encuentra a la altura de Drake y sus secuaces, pero con “Awaken, My Love”, que sale casi al mismo tiempo que su gran serie “Atlanta”, explora otros ritmos que así como hizo Kendrick Lammar el año pasado, demuestran que el hip hop y el arte tienen mucho en común. 

Savages – “Adore Life”

El indie cada vez pierde más fuerza en cuanto al ruido que tienen sus discos. Por fortuna aún quedan bandas como Savages que no temen distorcionar el sonido hasta hacer que lo que muchos consideran ruido se convierta en la más grande expresión humana. “Adore” se convierte en ese trabajo de maduración que las bandas necesitan. Por ahora se ganaron a la crítica y al público, ahora falta un nuevo álbum para ver si en verdad pueden con la reputación que les antecede. 

Whitney – “Light Upon the Lake”

Tal como lo hizo Alabama Shakes hace unos años, a principios de 2016 Whitney comenzó a sonar en las estaciones de radio, en junio salió su disco debut y finalizando el año ya son uno de los actos obligados en los festivales más importantes del mundo. De seguir el camino de la otra banda, muchas cosas buenas les esperan, más si escuchas el disco que suena como el hijo que Parquet Courts y The Magic Numbers nunca tuvieron.

Pon el vinyl de “Blackstar” en el reproductor, escucha a todo volumen el “Life of Pablo” en el auto y reproduce el “You Want it Darker” en medio de la noche para comprender que la muerte no es el último paso. Sí, 2016 fue uno de los peores años, pero no podemos negar que nos dejó algunos de los discos que recordaremos toda la vida.

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Fuente: Cultura Colectiva