Llega el veranito y a todos nos apetece una buena ensalada fresquita por la noche ¿verdad?
Seguro que no es la primera vez que alguien se escandaliza por escuchar decir a alguien que va a tomar ensalada por la noche, y es que el pensamiento de que la lechuga retiene líquidos está muy extendido…¿Será verdad? ¡Pues sigue leyendo y entérate de todo!

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Composición nutricional de la lechuga:

La lechuga es una de las verduras de hoja verde que más consumimos, especialmente en las dietas de adelgazamiento, aunque se recomienda a todo tipo de personas por sus beneficios nutricionales.
A nivel de composición nutricional la lechuga es una verdura fresca que no aporta apenas calorías, 16 kcal por 100g de porción comestible, sin embargo tiene un alto contenido en fibra. En concreto, la lechuga contiene 1,5g de fibra por 100g. La fibra es una sustancia que no se digiere, por lo que actúa como una esponja empujando los residuos a través de tu tracto intestinal. Las dietas altas en fibra, se han asociado a un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas y diabetes. Para aumentar su eficacia, es recomendable que bebas al menos ocho vasos de agua al día, en caso contrario, podrías sufrir estreñimiento o expulsar unas heces demasiado compactas.
Por otro lado, también podemos decir que es una verdura con una densidad mineral y vitamínica bastante amplia, destacando su aporte en vitamina C, folatos, calcio, potasio y fósforo.

¿Puedo comer la lechuga por la noche?

Si bien es cierto que la lechuga es una verdura fresca muy beneficiosa para la salud, como cualquier verdura cruda no se recomienda su consumo de cena ya que tienen algunas dificultades a la hora de ser digeridas.

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Cuando preparamos una ensalada completa solemos cargar nuestro plato con multitud de vegetales, disparándose el aporte de fibra y por lo tanto, dificultando su digestión. El proceso de digestión de las verduras suele ser en muchos casos lento, ya que las fibras que contienen deben fermentar en el intestino grueso. Esto es para muchas personas toda una odisea que desemboca en acidez, gases y demás molestias propias de las digestiones duras. Este proceso empeora más si consumimos las verduras crudas por la noche, ya que el metabolismo funciona más lento y las digestiones no se realizan de la misma manera que durante el día.
Por esta razón, la mejor opción es consumir las verduras crudas al mediodía y dejar la verdura cocinada, mucho más fácil de digerir, por la noche. Para no perder las propiedades de las verduras puedes prepararlas al horno o al vapor.

En cualquier caso, depende de cada persona. Hay personas que cenan ensaladas y les sientan estupendamente, por eso les animamos a seguir haciéndolo y que sigan disfrutando de todos los beneficios nutricionales de la lechuga.

¿Retiene agua la lechuga?

Es cierto que el componente mayoritario de la lechuga es el agua, en torno a un 95% de la lechuga es agua. A pesar de este dato no hemos encontrado ningún estudio bibliográfico que asegure que el consumo de lechuga favorezca la retención de líquidos. Esta creencia viene porque al contener un alto contenido en fibra insoluble, la lechuga puede provocar gases e hinchazón abdominal pero no estaría relacionado con una retención de líquidos propiamente dicha.

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Hay que recordar que la retención de líquidos es un problema médico caracterizado por la aparición de edemas, y el tratamiento dietético para tratar la retención de líquidos es seguir una dieta baja en sodio 😉

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Fuente: Nutritienda