Como parte de la creciente deforestación que se vive en los bosques y selvas de todo el mundo, miles de especies han encontrado serias dificultades para vivir en su entorno o incluso han desaparecido.

El diario estadounidense The New York Times contó una de esas miles de historias, donde el ser humano ha llevado al extremo su egoísmo afectando a quienes menos tienen la culpa.

En la Isla de Borneo, la tercer mayor isla del mundo ubicada en el sudeste de Asia, un grupo de jóvenes orangutanes en peligro de extinción viven en carne propia la devastación del desarrollo humano.

refugio de orangutanes

Foto: Vía nytimes.com




Lykke es el nombre de uno de los 13 orangutanes adolescentes que recientemente fueron transportados a un tramo virgen de 5 mil 200 acres de Salat Island, adquirido el año pasado por la Borneo Orangutan Survival Foundation, una organización sin fines de lucro fundada en 1991.

Según relata el NYT, el cautiverio de orangutanes en la nueva reserva se debe a que las selvas tropicales de Borneo son rápidamente destruidas por el desarrollo industrial.

Con todo eso,  diversas organizaciones han luchado para encontrar un nuevo hábitat para los animales rescatados.

“Este es un empuje masivo para la liberación. Esperamos pasar de ser el centro de rehabilitación de orangutanes más grande del mundo al más pequeño”, aseguró al NYT Jacqueline Sunderland-Groves, subdirectora ejecutiva de la fundación.

Durante la última década, la fundación ha considerado a la isla como un refugio potencial para los orangutanes, esto por sus características al ser fértil, con árboles frutales, protegido de los cazadores furtivos por los ríos y sin población indígena de orangutanes para competir por territorio.

Pero si algo nos ha enseñado la vida es que una cosa es lo ideal y otra el dinero, por ello, adquirir esa región para hacerlo un refugio fue una tarea complicada.

Los sueños de la fundación estaban agotándose hasta que a principios del 2016, cuando una importante compañía de aceite de palma de Indonesia, PT Sawit Sumbermas Sarana, entró y compró parte de la isla para la rehabilitación del orangután.

La compañía incluso aceptó pagar parte de los costos de la fundación para monitorear y mantener la isla.

refugio de orangutanes

Foto: Vía nytimes.com




Pero ese fue el meollo del asunto, ya que la asociación de la fundación con una compañía de aceite de palma a preocupado a algunos ambientalistas.

La amplia expansión de las plantaciones de aceite de palma es ampliamente reconocida como un factor clave de la destrucción de los bosques lluviosos en Indonesia, lo que priva a los orangutanes del hábitat, es por ello que la asociación suena hasta cierto punto ilógica.

Las imágenes de satélite capturadas por Chain Reaction Research, un instituto de investigación de gestión de riesgos, mostraron una deforestación activa en las concesiones gestionadas por una filial de Sawit Sumbermas Sarana.

refugio de orangutanes

Foto: Vía nytimes.com

Según el New york Times, las preocupaciones por la deforestación han llevado a algunos importantes compradores de aceite de palma, incluyendo a Wilmar el mayor refinador de aceite de palma del mundo, a detener las compras de la compañía.

Pero a pesar de las cifras y la fuerte deforestación, la fundación de orangutanes tenía que aceptar el dinero para no dejar pasar la oportunidad de liberar hasta 200 orangutanes de sus jaulas.

Administradores de Orangutan Survival Foundation aseguraron que la fundación también estaba trabajando con la compañía para proteger a los orangutanes salvajes actualmente en sus plantaciones.

refugio de orangutanes

Foto: Vía nytimes.com





“No puedes salvar a los orangutanes si trabajas solo. Nadie puede hacer eso. Tenemos que trabajar juntos”, aseguró la organización al NYT.

Tan sólo en 2016, el orangután borneano fue declarado en peligro crítico después de que una investigación mostró que su población había disminuido más del 80% en los últimos 75 años, principalmente debido a la destrucción del hábitat.

Casi todas las agencias gubernamentales y los habitantes locales dan a conocer a la fundación de orangutanes bebé que fueron tomadas como mascotas por los aldeanos,  esto después de que sus madres fueron asesinadas como plagas.

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Foto: Vía nytimes.com

La organización pasa entonces años rehabilitando a los jóvenes orangutanes a menudo traumatizados.

Sólo nos queda preguntarnos ¿la salvación de una especie está en el dinero del exterminador?

Fuente: Cultura Colectiva