El Tai-Chi o “Taichí” ha ganado gran popularidad en todo el mundo durante los últimos años. Lo hace especial el hecho de que se trata de un arte de combate que basa más su éxito en el equilibrio físico y psíquico que genera que en el componente marcial. Esta práctica tiene su origen en el Imperio Chino, pero en la actualidad es practicado por millones de personas del mundo entero.
El Tai-Chi es una práctica físico-espiritual, pero al mismo tiempo una técnica de meditación. Es un arte de combate, pero también un estilo de vida. Se le conoce también como “meditación en movimiento” y tiene muchos adeptos porque son muchos los que han encontrado en esta meditación grandes beneficios para la salud, tanto física como mental.
“Allí donde el agua alcanza su mayor profundidad, se mantiene más en calma”.
-William Shakespeare-
Este arte marcial consiste básicamente en aprender y practicar secuencias de movimientos o “formas”. La persona tiene que adoptar ciertas posturas y luego pasar armónicamente a otras, hasta completar una secuencia. Las formas tienen nombres poéticos como “La grulla blanca extiende sus alas”, o “Separar la melena del caballo salvaje”. Sus beneficios son muchísimos, pero entre ellos podríamos destacar los siguientes.
1. El Tai-Chi aporta energía vital
El Tai-Chi está estrechamente relacionado con el Taoísmo filosófico. Por eso en este se habla de la energía “Qi”o “Chi”. Este corresponde a la energía vital. Según la medicina tradicional china, esta energía debe fluir libremente por el cuerpo y hacerlo por las vías correctas. Si esto no ocurre, aparecen las molestias y las enfermedades, pues el Qi está bloqueado.

Los movimientos del Tai-Chi están diseñados para activar ese flujo de energía y eliminar los bloqueos. Esto se traduce primero como un estado de mayor bienestar en los músculos, el aparato circulatorio, respiratorio, etc. de esta manera fortalece a nuestro organismo frente a las enfermedades.
2. La mente se calma con el Tai-Chi
Como se mencionó anteriormente, el Tai-Chi es también una técnica de relajación. Las diferentes posturas están diseñadas para que se relaje la tensión muscular. Así mismo, emplea métodos de respiración que inducen estados de serenidad.
El equilibrio mental es uno de los objetivos del Tai-Chi. Ayuda a que las emociones se equilibren y con ello permite que surja una actitud más positiva ante la vida. Quienes lo practican cotidianamente son menos propensos a la angustia y los conflictos.
3. Se fortalecen los brazos y las piernas
Prácticamente todas las posturas del Tai-Chi se llevan a cabo de pie. Los brazos realizan movimientos que van de simples a complejos. Las articulaciones están en la base de toda la práctica de este maravilloso arte marcial.

Todos esos factores en conjunto hacen que las extremidades se oxigenen y se tonifiquen. Los brazos y las piernas se fortalecen mucho. También se previene la pérdida de masa muscular, que aumenta naturalmente su declive a partir de los 40 años.
4. Mejora el funcionamiento del sistema respiratorio y cardiovascular
Todas las prácticas de ejercicio son excelentes para fortalecer los sistemas respiratorio y cardiovascular. El Tai-Chi no es la excepción. Sin embargo, tiene a su favor el hecho de que se trata de un ejercicio suave y progresivo, que combina la dinámica con la pausa.
Se ha establecido que la frecuencia cardiaca disminuye durante la práctica del Tai-Chi, pero la circulación se incrementa. Así mismo, los métodos de respiración profunda aumentan la capacidad respiratoria. Ambos elementos fortalecen al organismo en su conjunto.
5. Alivia migrañas, dolores musculares y el insomnio
Una buena parte de los dolores musculares provienen de posturas inadecuadas o tensiones acumuladas. Las posturas del Tai-Chi permiten adoptar mejores posiciones en la vida cotidiana y relajan los músculos. Esto hace que disminuyan esos dolores y otros, como las migrañas.
El énfasis en el equilibrio físico y mental hace que esta sea una práctica ideal para quienes tienen problemas de insomnio. Permite que la angustia se canalice para que no se convierta en una ansiedad insistente que impida el descanso.
6. Desbloquea las articulaciones y previene enfermedades y caídas
Como se anotaba antes, en el Tai-Chi las articulaciones tienen un papel protagónico. Los movimientos permiten ejercitar los tobillos, las caderas, las rodillas y las manos principalmente. Por lo mismo, las articulaciones se flexibilizan y fortalecen.

Los movimientos exigen el uso progresivo de la fuerza. También demandan gran amplitud en el movimiento del cuerpo. Todo esto se conjuga para que disminuya el riesgo de caídas y de lesiones. El cuerpo adquiere un nivel más alto de tonificación y se fortalece el equilibrio.
7. Mejora varias funciones intelectuales y la hipertensión
Parece también que el Tai-Chi fortalece la memoria debido a que mejora la oxigenación de nuestros cerebros. Además aumentaría la concentración y la agudeza, ya que las secuencias exigen ambas capacidades para que se puedan realizar correctamente.
Se ha comprobado que quienes sufren de hipertensión encuentran mejoría con la práctica del Tai-Chi. Los efectos sobre el sistema cardiovascular, así como sobre la regulación en las emociones, que se obtienen con este arte marcial hacen que la presión arterial no se dispare y además se estabilice.
Como ves, el Tai-Chi es una práctica con grandes posibilidades. No tiene contraindicaciones. Se puede practicar a cualquier edad y en cualquier lugar. Está especialmente indicada para quienes quieren entrar en el mundo de la meditación, pero buscan algo más dinámico que el yoga u otros métodos de relajación, igual menos dinámicos.

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