Es tan corto el amor y tan largo el olvido. Esas palabras de Pablo Neruda son una verdad universal que al ser comprendida por primera vez, nos deja recapacitando más de lo que quisiéramos. ¿Cuanto tarda una persona en abandonar nuestro sistema? está el fin de la relación, la evacuación de sus objetos personales, los días de gracia en el que la vida parece no tener sentido y después ese largo intervalo en el que pensamos a esa persona todo el día y cada vez menos hasta que por fin sale de nuestra memoria poética. Así de traidor es el amor, uno se entrega en totalidad y en lugar de dejarnos libres cuando acaba, nos ata a su esencia por tiempo indefinido.

“Cierras tu Facebook. Le das todas las contraseñas de tus mails. Empiezas a tomar clases de salsa como siempre juraste hacerlo para que los dos pudieran bailar juntos. Dices que estabas enfermo, dices que fuiste débil”.

La contraparte es que durante el tiempo que el amor es verdadero, no hay nada que lo pueda superar. Un cuadro perfecto para muchos es despertar junto al amor de su vida y tener un día en el que simplemente hagan lo que deseen sin ser interrumpidos por alguna de las otras siete mil millones de personas que habitan la Tierra. Esa corta temporalidad del amor parece que usa tanto de nosotros que nos hace pagarlo con el infierno que trae la separación. Todos esperamos que nunca llegue ese momento y envidiamos a quienes logran transformar ese amor primigenio en algo más real sin decepcionarse.




Así de corto es el amor, pero la alegría que nos proporciona puede ser eterna. La misma teoría se podría aplicar a la literatura corta. Los cuentos no son obras menores, son el resultado de la síntesis de ideas esenciales que pueden llegar a cambiar la vida en pocas palabras.

 

“—Déjame recordar dónde nos vimos por última vez— empecé para poder atraer a la pequeña cara de pómulos salientes y labios rojo oscuro, una cierta expresión que yo conocía. Efectivamente, el movimiento de su cabeza y el ceño fruncido parecieron deplorar más la insulsez de un viejo chiste que implicar olvido; o, para ser más exacto, era como si todas aquellas ciudades donde el destino había fijado nuestras varias citas, sin jamás atenderlas personalmente, todos aquellos andenes y escaleras, habitaciones de tres paredes y oscuras avenidas traseras, eran deslucidos escenarios restos de alguna otra vida, todos cerrados de hace tiempo y tan poco relacionados con la acción de nuestro propio destino a la aventura que mencionarlos era casi de mal gusto”.

El autor de Lolita fue un prolífico escritor. Desde su vida en Rusia ya escribía, aunque sin mucho éxito. En 1936 escribió esta historia en la que Victor en encuentra a Nina, una mujer con la que tuvo ciertas experiencias en el pasado y quien parece ser alguien con quien está destinado al fracaso. Durante el relato revivimos esos encuentros que, a través de la pluma de Nabokov nos hacen entender lo que significa la palabra pasión y también que un amor sí puede ser imposible.

canciones

“El gran divorcio” – Kelly Link

“Había una vez un hombre cuya esposa estaba muerta”.

Tomando el título que C.S. Lewis utilizó para su cuento acerca del cielo y el infierno, Kelly convierte la historia entre un verdadero divorcio entre un hombre y su esposa muerta. Una divertida y conmovedora historia que toca todos los temas del matrimonio haciendo uso del cliché de “hasta que la muerte nos separe”.

“The Cheaters Guide to love” – Junot Díaz

“Cierras tu Facebook. Le das todas las contraseñas de tus mails. Empiezas a tomar clases de salsa como siempre juraste hacerlo para que los dos pudieran bailar juntos. Dices que estabas enfermo, dices que fuiste débil -¡fue el libro, fue la presión!- y cada hora como reloj le dices cuánto, cuánto lo sientes. Lo intentas todo, pero un día ella simplemente se sentará en la cama y dirá ‘No más’ y ‘Ya’…”

El último cuento en el libro “This is how you lose her” de Junot Díaz es el más devastador de todos. Cuenta la historia de Yunior y los cinco años que siguen desde el rompimiento con su novia. Demuestra que incluso al ser el malo, también se puede sufrir y que ni con el arrepentimiento más sincero puedes recuperar a la persona que amas. El tiempo se desdobla lentamente y parece que todas las cosas malas que te pueden pasar, están conectadas a ese fracaso amoroso. Aunque hay una luz al final del túnel, uno no sabe cuando llegará.

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Desamor
“Una rosa para Emily” – William Faulkner

“Al día siguiente, todos nos preguntábamos: “¿Se irá a suicidar?” y pensábamos que era lo mejor que podía hacer. Cuando empezamos a verla con Homer Barron, pensamos: “Se casará con él”. Más tarde dijimos: “Quizás ella le convenga aún”, pues Homer, que frecuentaba el trato de los hombres y se sabía que bebía bastante, había dicho en el Club Elks que él no era un hombre de los que se casan”.

Faulkner creó esta historia que no parece de amor, pero en el fondo, tal como sus oraciones largas y difíciles de entender, se esconde la esencia de lo que nos lleva a seguir adelante sin importar las adversidades, el amor. Este fue el primer cuento publicado por el escritor que demuestra el brillante futuro que le esperaba.

el amor es libre dos

“Punto y coma” – Mónica Lavín

“Sedúceme con tus comas, con tus caricias espaciadas, tu aliento respirable y tus atrevimientos continuos; colócame el punto y coma para cambiar las caricias por largos besos y frases susurradas boca a boca. Haz un punto y seguido para deslizarte en mí y contemplar mi desnudez sobre tu cama, ahora interrumpe con guiones para soltar un halago sobre mi cuerpo y su huella en el tuyo – recorrer con la mirada el talle y el hundimiento en la cintura, el ascenso en la cadera, la larga prolongación de las piernas rematadas por un pie que no resistes besar -. Embísteme sin mi rechazo y tortúrame con la altivez de tu deseo arrastrándome muy lejos (al borde del abismo entre paréntesis y sin comas por favor), ahora desenvaina tus puntos suspensivos… – Maldito trio de puntos – ese espacio sin nombre no se alcanza. Un punto y aparte para calmar el temblor de mi cuerpo y sonreírte al mismo tiempo que me das de beber del vino espumoso en una copa. Borro mis interrogaciones. Toda una antesala para retomar tus comas y regalarme la humedad de tu boca y la suavidad de tu respiración en mis orejas, cuello, nuca, hombros; atacar con puntos y comas nuevamente para buscar con tu dedo un clítoris congestionado, pasar tu lengua entre los labios escondidos y saborear mis secreciones – robármelas entre guiones – y atizar de nuevo en mi centro ardiente ocupándolo, sosteniendo el ascenso ¡Inmimente! con signos de exclamación, la eyaculación inevitable… hasta acabar con los puntos suspensivos y vaciarte todo en mí y desplomarte estenuado, aliviado y amoroso en mi cuerpo complacido. De nuevo un punto y aparte para dormir sobre mi pecho y pone punto final al entrecomillado “acto” que en este caso es un hecho amoroso sin ningún viso de actuación. Si estoy equivocada, felicito tu dominio de la puntuación. Punto final”.

“De qué hablamos cuando hablamos de amor” – Raymond Carver

“Creo que en el amor no somos más que principiantes. Decimos que nos amamos, y nos amamos, no lo dudo. Yo amo a Terri y Terri me ama a mí, y también vosotros os amáis. Ya sabéis a qué tipo de amor me refiero ahora. Al amor físico, ese impulso que te arrastra hacia alguien concreto, y al amor que inspira el ser de la otra persona”.

Un grupo de amigos abren una botella y comienzan a hablar de amor. Relaciones destructivas, abusivas, el amor más puro y las pasiones insignificantes son analizadas desde un punto de vista demasiado humano, por lo que cualquiera se identificará con las situaciones expuestas. La historia termina cuando la segunda botella se vacía y eso nos ayuda a entender lo fácil que es darnos cuenta de la complejidad del amor.

Así como estos cuentos te recomendamos estos poemas de amor y desamor que puedes dedicar o incluso las siguientes novelas que te enseñarán más de amor que cualquier relación.

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Fuente: Cultura Colectiva