Prepara una zona de lectura para tus hijos al estilo Montessori

La pedagogía Montessori se basa en el orden, en lo sencillo y en dejar al alcance del niño el material que pueda necesitar para tocar, observar, curiosear y experimentar por sí mismo.

Aquí menos es más. En colores, en ambiente, en muebles… Cuanto más asequible sea la propuesta más fácil le resultará al niño aceptarla y hacerla parte indispensable de su entorno más querido. Un espacio diáfano en el que las propuestas sean claras y directas va a hacer al niño más receptivo a lo que se pretende introducir en su vida para siempre con esta idea, los libros.

El lugar estará dividido en distintas áreas: vida práctica, sensorial, lenguaje, matemáticas, arte y ciencia.

  1. Primordial: Los libros a mano.

Muy importante es que el niño tenga acceso a los libros. Hay que poner todo el material espaciado y a su altura, de forma que él pueda escoger, sacar, poner y hojear cuando quiera y sin necesidad de ayuda.

  1. Cada libro tiene su espacio.

No los amontonaremos, sino que le daremos un sitio a cada lectura y así estarán ordenadas  y a la vista, teniendo el protagonismo que se merece cada portada. Además, de este modo será más fácil que el niño mantenga un orden. En Montessori es básica esta premisa, pues el estar rodeado de orden hace que la mente esté más despejada y dispuesta. Rotaremos los libros para tener variedad, incluso los que nos preste la biblioteca pueden decorar el lugar temporalmente como “invitados”.

  1. El ambiente, pieza clave.

Debe ser luminoso, muy cómodo, íntimo, que invite a la reflexión y al relax. Una alfombra o moqueta, muchos cojines, colores suaves, pasteles o neutros, tranquilidad. Materiales cálidos y naturales sería lo ideal. Un ambiente cómodo que no le robe protagonismo a los libros.

  1. ¿Qué tipo de muebles u objetos vamos a usar?

Echemos mano de la imaginación para colocar los libros: estanterías, módulos, cestos, cajas de madera…, lo que se nos ocurra y tengamos facilidad para conseguir. En mimbre o madera, pintados o barnizados. El caso es que el niño se sienta de verdad en su rincón favorito y veamos como acude por voluntad propia al sitio viviéndolo y  haciéndolo suyo un poquito más cada día que pasa.

  1. La decoración puede ser vital.

Usemos la pared para dibujar o pintar algo que estimule la imaginación del niño y le dé al rincón un toque de magia: un barco, un árbol, un dragón, el fondo del mar, un cielo estrellado… ¿Qué le gusta? ¿Qué le llama la atención?

habitación montessori

El objetivo es que los niños sean felices y que poco a poco adquieran el hábito de la lectura no por imposición sino por iniciativa propia. Ahora solo queda empezar a idear el rincón de lectura más bonito del mundo para regalárselo a nuestros hijos. ¡Manos a la obra!

 

 

 

 

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Fuente: bosquedefantasias